Te amo aunque no lo entiendas
A veces mis palabras se pierden, y mis gestos no alcanzan. A veces parezco distante o dura, pero detrás de cada silencio y cada muro, estás tú.
Tú, que no siempre comprendes lo que siento, pero aún así permaneces. Tú, que a veces dudas, y yo también... pero aún así seguimos.
No te amo como en los cuentos, ni como en las canciones; te amo como en la vida real: con errores, con días grises, con tropiezos.
Pero también con verdad, con esperanza, y con esa terquedad dulce de quien no se rinde.
Te amo incluso cuando discutimos, cuando no coincidimos, cuando parece que todo se tambalea.
Te amo, aunque no lo entiendas… porque este amor es mío, y también es tuyo, aunque no siempre lo veas.
Y sí, puede que no tenga todas las respuestas, pero tengo esta certeza: quiero seguir caminando contigo. Pase lo que pase.
A veces me pregunto si sabes cuánto te pienso, incluso cuando no estoy contigo.
Si entiendes que en cada gesto mío hay una historia que hemos vivido, una promesa que aún late.
Y aunque no siempre se note, yo sigo eligiéndote, incluso en los días en los que todo parece más difícil que de costumbre.
No te amo por lo fácil, sino por todo lo que hemos superado.
Por cada vez que nos encontramos después del caos, por cada abrazo que cerró una herida sin decir palabra.
No necesito que me entiendas siempre. Solo que me creas cuando te digo que te amo, que estoy aquí. Que no me voy.
Sé que a veces parezco impaciente. Que mis palabras pueden doler, o sonar más duras de lo que en realidad siento.
Pero no es desamor, ni es desinterés. Es miedo. Miedo a perder lo que tanto he cuidado.
Miedo a que tú no veas lo que yo veo. Miedo a que esto se nos escape entre los dedos por no saber decir las cosas bien.
Si pudiera abrirte el pecho por un instante, te juro que verías un corazón lleno de ti.
Uno que ha aprendido a latir con tu paz.
Uno que sigue aquí, aún cuando todo dice que podría rendirse.
Te amo aunque no lo entiendas…
Aunque no sepas cómo sostenernos, ni yo misma lo sepa, yo siguiré haciendolo hasta que me llegue mi último suspiro, sosteniéndote en mis pensamientos, en mis planes, en mi forma de nombrar el futuro.
Y eso, amor, no lo hace cualquiera.
Puede que este amor no sea perfecto, pero es real, y como siempre decimos, es bonito, porque así lo hemos construido, sano y hermoso.
Está hecho de piel que ha temblado, de lágrimas que han callado, de silencios llenos de significado.
Está hecho de pequeñas cosas: tus manos que siempre busco, tu voz cuando dice mi nombre sin enfado, de nuestra forma de mirar cuando nos olvidamos de estar a la defensiva.
No te pido que lo comprendas todo, ni que respondas igual.
Solo que no dudes del amor que sigue aquí, firme, a pesar de todo.
Porque hay algo en ti que me sigue llamando, algo que ni tú sabes que tienes, pero que a mí me hace quedarme.
Te amo… con lo bueno y con lo malo.
Te amo cuando sonríes y cuando callas.
Te amo...
Y si alguna vez decides marcharte, decides bajarte de esta montaña rusa, no te llevarás solo tus cosas.
Te llevarás una parte de mí que ya no podré recuperar.
Porque tú, sin saberlo, has dejado raíces en mi forma de sentir, en mi forma de mirar el mundo.
Todo lo que soy hoy, lleva un poco de ti. Incluso las heridas que aún duelen, incluso las risas que me salieron sin querer.
No estoy aquí porque me sobre el amor. Estoy aquí porque contigo aprendí que amar es elegir cada día.
Incluso cuando no hay música, ni flores, ni películas con finales felices.
Estoy porque en medio del cansancio, del orgullo, de las discusiones absurdas, sigo viendo algo en ti que vale la pena.
Me quedaré mientras haya algo que cuidar, algo que reconstruir.
Porque sé que el amor no siempre es un refugio tranquilo, a veces es un campo de batalla donde dos personas aprenden a luchar juntas, no una contra la otra.
Y yo sigo luchando, no por costumbre, no por miedo a la soledad, sino porque creo en esto.
En nosotros.
Te amo, aunque a veces parezcas no notarlo.
Y ese amor no es débil, no es sumiso, no es resignación. Es un amor que decide quedarse, aunque tenga mil motivos para irse.
Es un amor que grita bajito, que no hace teatro, que no exige lo imposible…
Solo pide una mirada sincera, una mano que no suelte, un silencio que no se llene de muros.
Y cuando me ves callada, no estoy lejos. Estoy conteniéndome.
Estoy tratando de no decir algo que hiera, de no soltar palabras que después se claven en ti.
Porque conozco tus heridas, aunque no me las cuentes.
Porque aprendí a leerte sin que me hables, porque esa puerta me las has dejado abierta y puedo entrar.
Me gustaría que un día pudieras ver todo lo que no digo. Todo lo que callo por amor, tambien me gustaría ver lo tuyo aunque lo tema.
Porque a veces amar también es eso: tragar el orgullo, morderse el miedo, quedarse un poco rota para no romper al otro.
Y aquí estoy, con todo lo que soy, imperfecta, torpe, sensible, pero honesta.
Con este amor que no presume, pero que resiste.
Que no suplica, pero que espera.
Que no es perfecto, pero que sigue aquí, sin pedir permiso.
Te amo, aunque no lo entiendas.
Y quizás nunca lo entiendas del todo, pero eso no cambiará lo que siento.
Porque este amor no se rinde. Este amor eres tú.
Y si algún día todo se pone en duda, si te preguntas si esto fue real o solo una ilusión, recuerda que hubo una persona que te amó sin medida, sin condiciones, con todo y a pesar de todo.
Una persona que te eligió incluso cuando no era fácil, que no te soltó cuando lo sencillo hubiera sido irse.
Que apostó por ti sin garantías, viviendo el ahora, tirándose al vacío por tí y contigo, sin saber si al final de la caida hay un rio o una colina, si el paracaidas funciona o las alas que guardas nos salvarán a los dos.
No sé qué caminos nos quedan por andar, ni cuántas tormentas aún nos esperan.
Pero sí sé que, mientras tú sigas aquí, yo también estaré.
Con mis fallos, con mis dudas, con mis silencios… pero con un amor intacto, vivo, entero.
Porque hay promesas que no necesitan testigos, ni firmas, ni fechas en un calendario.
Solo necesitan un corazón valiente dispuesto a cumplirlas cada día.
Y la mía es esta, clara, sencilla y eterna:
Te amo aunque no lo entiendas y prometo amarte por siempre.


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