A pocas horas de agotar lo que
queda de 2014 hago cábalas de lo que ha sido mi año, de lo bien o mal que ha
salido, de lo mucho o poco que he disfrutado en su trascurso… y he llegado a
una única conclusión. En comparación con el 2013 ha sido un año bastante flojo.
Si es cierto que he recibido satisfacciones, he podido sonreír, estar con la
gente que quiero haciéndoles sonreír, he sido quién de superar un nuevo año en
la Facultad sin matar a nadie por el camino y descubriendo a personas realmente
maravillosas más allá de un papel teatral, también al final de éste, he de
destacar, el haber sentido una agradable acogida de aquellos a los que en su
momento pegué una estúpida patada… Aun así me ha faltado algo, algo que añoro
desde el verano de 2013, esa es la fecha a la que me remito…
Verano de 2013…
Nunca olvidaré el sentimiento que
me acompañó durante aquellos meses fascinantes desde el minuto uno en el que
abría los ojos hasta el minuto en que los cerraba. Creo que no habrá nada nunca
igual en mi vida y si lo hay, sin duda, será en muy contadas ocasiones.
Hoy día vuelvo la vista atrás,
miro fotos, escucho canciones y piso los mismos lugares sintiendo lo que
posiblemente sentía cuando siendo muy pequeña aún creía que tres magos a lo largo
de la noche dejarían en mi casa un maravilloso presente, pero esta vez con una
seguridad y cariño inconmensurables sabiendo que todo lo vivido fue tan real y
tan perfecto como nunca pude soñar.
Añoro tantos detalles, tantos
momentos irrepetibles… ¡Vaya loquita entusiasmada! En el fondo creo que la echo
de menos a ella, aquella criatura sin freno ni control, que hacía una fiesta
por cada puesta de sol a la vez que por cada salida, aquella con la que no
podía ni la oscuridad más grande, pues pese a su tupida tiniebla, no era capaz
de acallar la luz que brotaba de aquel corazón, ni su fuerza ni siquiera su
magia… ¡porque realmente hacía magia! ¿Cómo sino habría conseguido aquel estado
de enamoramiento en ese chico y habría conseguido que hiciera siquiera mitad de
aquellas locuras, simplemente por algo que llamaba “amor”?
¡Está claro! Si pudiera pedir
algo la haría revivir, en aquel mismo espacio y tiempo, para que no pasara por
alto algunas de las cosas que año y medio después significarán tanto como el aire
que respira…
Somos las decisiones que tomamos,
y pese a los fallos de estructura interna y externa estoy contenta con el
resultado, pero… no puedo dejar de plantearme que pasaría si los pasos hubieran
sido otros. No puedo dejar de pensar en qué me deparará el 2015… ¿volverá esa
pequeña criaturita a mi vida?... ¡Quién sabe!, ¿Y eso es lo divertido no? Así
que….
¡¡¡¡FELIZ descubrir 2015!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario