18 de noviembre de 2013

Mi "tu" es tu "yo"

Y una vez más, él preguntó algo que ella no supo contestar -¿Crees que debería cortarme el pelo?- su corazón buscó una solución clara y real hacia la situación que vivía en ese momento –¿Confías en mí? – preguntó risueña. –Claro- respondieron sus labios sin dudar – Pues bien, por favor, haz cada una de las cosas que te pediré a continuación y obtendrás tu respuesta- Accediendo sin dudar y con miles de preguntas sin respuesta surcando su mente, el chico se dispuso a dejarse llevar hacia un juego que le revelaría el más hermoso, real y compartido sentimiento que jamás había sentido.
-Ponte en pie y dirígete hacia el baño, para situarte frente al espejo con los ojos cerrados- mientras sus pasos encaminaban el pasillo, ella le hacía sentir su cuerpo en cada movimiento hablándole de la sensación de peso de sus pies al pisar, o de cuán conscientes podían ser cada uno de los pasos que comenzaba.
Una vez allí, ella le ayudó a centrarse frente al espejo y con una caricia en la nuca le susurró al oído –Necesito que sientas tu corazón, respires profundamente cierra los ojos y cuando lo encuentres calmado, ábrelos despacio para observar a la persona que tienes delante. ¡Busca en ella! Pues hay algo que te tiene que transmitir… mira sus ojos, sus labios, su barba, contempla en su interior e indaga, sin prisas, tómate el tiempo que necesites- Después de unos segundos, que para él fueron eternos, ya que no entendía el sentido de todo aquello, abrió los ojos, y oteó a aquel cuerpo que le pertenecía, primero desde un perfil, después desde el otro, se tocó el pelo, la barba, se miró a los ojos, apartó la vista buscándola y al fin respondió –Ya está, ¿y ahora?Ahora has de decirme qué viste-. Él cogió aire como si hubiera visto una señal del cielo y expuso mirándose crítico al espejo –No sé, que quizá sí debería cortarme el pelo, porque no me queda bien así con la barbaBien, y ¿Qué más viste?- cada vez más desconcertado y sin ganas de  contestar, protestó –A mí- pero, aun siendo ésa, una respuesta sencilla, ella la sujetó cual valioso trofeo y preguntó –¿Ah si?, bien, háblame de “Mí”Pues le vi feliz, contento, enamorado… - cada vez que una nueva palabra le venía a la boca para indicar cómo había visto a ese “Mí” del espejo, dudaba más, acerca de si aquello le ayudaría en su elección, al tiempo que a ella le hacía sonreír, pues estaba obteniendo, exactamente, lo que necesitaba. –Lo que me acabas de decir es cómo se siente, pero… ¿Cómo es él?Pues no ha cambiado mucho en estos años, es como siempre, alguien que se preocupa por la gente que quiere, en ocasiones tan bueno que hasta es malo, vergonzoso, no sé, no se me da muy bien esto- Ella lo miraba con la dulzura con la que una madre mira a su primer hijo recién nacido, mientras sentía que poco a poco a él le estaba invadiendo el pánico y ya se había olvidado de la orden de mantener el corazón sereno. Le abrazó con todo el amor del mundo y le dio las gracias por haber aceptado hacer aquello.



De vuelta a la habitación ella explicó –Lo único que necesito ahora, es que te sientes en la silla cómodamente, cierres los ojos, vuelvas a ser uno con el compás del corazón y pienses en un “tu”, en ese “tu” al que amas, tómate todo el tiempo que necesites, cuanto sea, da igual, yo seguiré aquí- Ella no quiso mirar, quería que fuera libre de expresar y sentir a gusto en aquel pseudosueño, en unos minutos, sus ojos se abrieron buscándola y con una sonrisa cómplice, dijo –Ya pensé en ti- ella alagada, pero sin querer salir de aquel juego, preguntó –¿Podrías hablarme de ella?Claro, lo primero que pasó cuando pensé en ti, fue sonreír, porque eres la persona más especial de mi vida, pensé en lo fuerte que eres, aunque necesitas en ciertas ocasiones apoyo y…. –Perfecto, es suficiente- ¡No podía ser!, tenía que estar de broma, ¿Para qué le preguntaba, si no le dejaba contarlo todo?... ¿ahora que tenía las palabras adecuadas, le cortaba?, él no entendía nada.

Ella se acercó hasta sus piernas, se agachó y buscando la luz de sus ojos, dio solución a aquel misterioso experimento –Verás –dijo- Como ves, y no hace falta ser un genio para darse cuenta, cuando hablamos, vemos o pensamos en nuestro “mi” nos cuesta ver más allá de lo superficial, o descubrir algo diferente al reflejo que proyectamos en el espejo, en cambio en el “tu”, lo primero que mencionamos son los sentimientos, siéndonos una base más fácil y cómodo empezar y dejarnos llevar. Pues bien, yo cuando te veo a ti, veo a mi “tu”, siento que soy muy feliz, que estoy enamorada, me veo sonreír, veo que eres fuerte, aunque sé que me necesitas en ocasiones, al igual que yo a ti… veo a la persona más especial que he conocido, veo a mi alma gemela, y busco en su fondo, donde su bondad es infinita y hace de colchón protector, tanto a los que debería, porque le quieren, como a los que debería dejar caer en el suelo porque no lo hacen. Veo un paraíso en su corazón, que es muy grande y hermoso, veo amor, cariño, calor, comprensión, apoyo, ¡mi apoyo!, tanto físico como moral. Le veo en esencia e intento buscar su alma para fundirla junto a la mía. Juro, pues, por lo más sagrado, que no soy capaz de reconocer más que eso, pues si tiene o no que cortarse el pelo, es algo tan superficial que solo su propio “mi” podría ser capaz de contestarle. Sólo su “mi”, pues el mío, ve pelos descolocados en su propio reflejo desaliñado, que para otro será su “tu”, maravilloso y perfecto.

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